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Hace unos meses, el Secretario General de PSOE murciano, Pedro Saura, afirmaba que Murcia exportará agua a otros comunidades dentro de 50 años. La previsión (realizada en plena campaña electoral) no deja de ser arriesgada y, sin duda, hacer planes a 50 años no es muy prudente. De hecho, creo que todos, murcianos incluidos, nos conformaríamos con ser autosuficientes en materia de agua cuando corra el 2058.

De todos modos, cada vez tenemos más indicios de que tanto los modos en que nos abastecemos de agua como la generación de energía van a ser en el fututo muy diferentes a lo que hemos conocido en las últimas décadas.

En cuanto a la generación de energía, este año hemos tenido sobradas pruebas de que las renovables juegan ya un papel fundamental en España. Sin ir más lejos, este gráfico, obtenido de Red Eléctrica Española, muestra del detalle de generación del 18 de abril de este año:

 

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Podemos ver como la energía eólica (el verde más clarito) y el resto de renovables cubren ya un porcentaje muy elevado de la demanda en España.

Y en cuanto al abastecimiento de agua potable, ¿quién podría pensar hace unos años que los desiertos podrían ser sitios propicios para generar energía y a la vez desalinizar agua?. Pues ésto es lo que busca el Proyecto Desertec

Tal y como explica Clemente Álvarez en Soitu, esta iniciativa, impulsada por el Club de Roma, trata de unir el ‘cinturón tecnológico’ de Europa con el “cinturón solar” del norte de África y Oriente Medio, por medio de una red internacional que distribuya energía desde los desiertos, junto con otras tecnologías energéticas. Según la organización promotora de ‘Desertec’, la Trans-Mediterranean Renewable Energy Cooperation (TREC), estimaciones realizadas con registros de satélite muestran que bastaría con menos del 0,3% de la superficie de estos desiertos para cubrir las necesidades actuales de electricidad y agua de Europa, del norte de África y de Oriente Medio.

En el caso concreto del agua, TREC presentó de forma reciente un estudio financiado por el Ministerio de Medio Ambiente de Alemania, AQUA-CSP, sobre la utilización de estas plantas termosolares para desalar agua del mar. Una alternativa que proporcionaría agua potable quitando de en medio uno de los dos problemas ambientales de la desalación, la generación de emisiones de CO2 por la utilización de energías derivadas de combustibles fósiles (el otro es el vertido de la salmuera, la sal extraída).

“De todas las fuentes de energía disponibles, la energía solar es la que está más claramente relacionada con la demanda de agua, puesto que es la principal causa de escasez hídrica”, destaca este estudio, “el potencial de la energía solar de concentración supera en varios órdenes de magnitud a la demanda energética global, y la hace parecer diminuta”.

El estudio AQUA-CSP analiza en concreto el potencial de esta tecnología solar para la desalación a gran escala de agua de mar en los centros urbanos de Oriente Medio y norte de África. Las opciones para combinar la energía termosolar y la desalación son múltiples: plantas de desalinización descentralizadas a pequeña escala alimentadas por colectores térmicos de concentración solar, plantas termosolares que produzcan electricidad para la desalación por osmosis inversa (CSP/RO) o plantas de cogeneración (electricidad y calor) para los sistemas de desalación térmica multiefecto (CSP/MED). Según este estudio, las plantas de desalinización con solar termoeléctrica de concentración pueden llegar a tener una capacidad de 100.000 m3/día. “El enorme potencial solar existente en Oriente Medio y el norte de África puede generar fácilmente la energía necesaria para evitar la situación de déficit hídrico que de otra forma crecerá de los 50.000 millones de m3 anuales que existe en la actualidad hasta los 150.000 millones de 2050″, precisa el trabajo.

En este mapa se pueden ver (puntos amarillos) las plantas termosolares previstas en el proyecto:

 

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En lo que respecta al precio, el estudio considera que, en las próximas dos décadas, la energía procedente de plantas solares térmicas será la opción más barata para la generación de electricidad (por debajo de los 4 céntimos/kWh) y para la desalación de agua (por debajo de los 0,4 euros/m3).

¿Ciencia ficción o un futuro halagüeño?. El tiempo lo dirá.